Se llama Iván Mateo Encinas. Motrileño de pura cepa. Su pasión en la adolescencia ancló en el fútbol.

Sin quererlo, se vio envuelto entre fogones en Alemania. Y es allí  donde despierta su pasión por la cocina. Desde entonces se propone profundizar en las técnicas culinarias que abrigan diversos grandes restaurantes con estrella Michelín.

Pronto se da cuenta “que para saber de cocina habría que nacer muchas veces para conocer lo que se condimenta en cada rincón de los cinco continentes…y al final, sabrías que aún te quedaría  por aprender todo. La comida mejicana, india, japonesa, francesa, china, italiana, árabe o española, por ejemplo, nos ofrece mil y un sabores con ingredientes y especies con personalidad propia. Y ya la terminamos de liar-dice Iván Mateo- si decimos de combinarlos entre ellos”.

Así empieza Iván a experimentar, “tratando de sacar sabores distintos, conjugando la rica y variada cocina tradicional española, con la más vanguardista. La globalización- matiza- también ha llegado a la cocina. He podido observar como el gran imperio que tuvieron los ingleses, tiene hoy su huella gastronómica en los puestos de comida que aglutina el antiquísimo “Borough Market de Londres” .

“Las cocinas de producto y la de autor, con la mirada puesta en la gastronomía Mediterránea”, es donde Iván Mateo se siente, “por ahora”, más identificado. “Hablar de comida Mediterránea es meter en el mismo saco identidades como la árabe, griega, italiana, francesa y española. Es hablar de aceite de oliva, de verduras, de pescado, de marisco, de carnes…y si nos detenemos en nuestra tierra, que te voy a decir…ahí está el aguacate, el chirimoyo, el níspero, la rica variedad que nos concede el tomate cherry, el pepino. Si miras hacia arriba…los espárragos de Huetor Tájar, de Láchar…y para rematar el cordero segureño o el jamón de Trevélez…Si dirijes la mirada hacia la repostería, entonces ya no paramos, empezando como no puede ser de otra manera por la Torta Real, los piononos de Santa Fe, las torrijas,  o el mismo arroz con leche, que por cierto te recomiendo la receta árabe con acéite o manteca, con frutos secos, pasas y canela…riquísimo. El broche lo aportan nuestros vinos, que no tienen nada que envidiar a ninguna otra denominación de origen”.

Comer para el chef Iván Mateo  “es un placer indescriptible, sobre todo cuando saboreas el bocado, en vez de masticarlo…y eso es lo que hacemos en Sunahra Beach Club, cuyos propietarios Elisabeth Ferrer y Víctor Ruiz, apostaron no hace mucho tiempo por un chiringuito que es ya punto de referencia en  la costa, ya no sólo por su cocina sino por las tardes musicales en directo de los fines de semana mientras tomas una copa”, señala.